Los peores vestidos de Eurovisión que probablemente no recordabas

En los últimos años se han visto arriesgadas apuestas en los estilismos de los cantantes que han intentado llamar la atención en el escenario... y algunos han cumplido este propósito con nota. Aquí recordamos algunos de ellos


Redacción / La Voz

No están todos los que son, porque seguro que a lo largo de la larga historia de Eurovisión hay muchos más ejemplos de estilismos que la mayoría de sus protagonistas se han arrepentido tarde o temprano de ponerse para intentar convencer a Europa (y hasta a Australia) de que eran la mejor opción para ganar Eurovisión. Pero sí que hay un buen puñado de ejemplos de qué no hacer cuando toca elegir el vestuario con el que representar a tu país en el festival de Eurovisión. Cuando aún es un misterio cómo irán vestidos Amaia y Alfred, que este viernes han puesto rumbo a Portugal donde el próximo 12 de mayo lucharán por que Tu canción sea la más votada, vale la pena recordar algunos de los atuendos más discutidos de los últimos años. 

Porque el tema de los estilismos no es baladí, aunque lo parezca. Y en España de eso sabemos un trecho largo, además de que es un tema muy delicado que siempre ha estado rodeado de polémica. El vestido que Massiel lució en Londres cuando ganó con La, la, la Eurovisión, es del francés André Courrèges, cortísimo y por el que pagó 49.000 pesetas de la época. Todo un dineral, por cierto, que a la cantante nunca le pagó TVE

La que tampoco nunca cobró las mil pesetas que le costó el vestido fue Remedios Amaya por el vestido con el cantó Quién maneja mi barca, con el que terminó con cero puntos en Turquía. Lo de que fuese descalza parece que no se entendió muy bien aquel año. 

El mérito de Salomé es que además de cantar y ganar Eurovisión, logró moverse (y mover los 14 kilos que pesaba el traje). Y aún sí, el diseño de Pertegaz de porcelana azul, se movió al rito de Vivo cantando. Costó un millón y medio de pesetas, toda una fortuna para aquellos tiempos. 

Peor lo tuvo Lydia, que salió al escenario de Eurovisión en el año 1999 en el que terminó en último lugar con un colorido diseño de Ágatha Ruiz de la Prada que en Europa no supieron apreciar. «Me pusieron ese traje porque Ágatha Ruiz de la Prada es una diseñadora conocida mundialmente y era un honor para TVE que su representante en Eurovisión llevase una de las creaciones de todo un mito viviente de la moda. Igual no iba muy acorde a una canción tan seria, pero tampoco entendí que se armara tanto revuelo», aseguraba.  

La actuación de Ruth Lorenzo también estuvo un tanto empañada por la polémica que surgió con el vestido que le habían diseñado para la ocasión. Tras el primer ensayo con la puesta escena en el escenario de Copenhague, se desataron las críticas contra su vestido, diseñado por la afamada firma de moda Anmargo. Se trataba de vestido de fiesta escotado y de lentejuelas, «cosidas de dos en dos y de tres en tres, lo que aporta un efecto tridimensional a la pieza». Además contaba con una cola de dos metros y la cantante había pedido a la diseñadora que se inspirase en el que llevaba Marilyn Monroe cuando cantó el Happy Birthday a Kennedy. 

Pero los apliques en negro no convencieron y Ruth Lorenzo y su equipo reaccionaron casi de manera automática compraron un vestido para la gran final. El nuevo vestido era de la firma Karim Design, y similar al anterior, de corte sirena y con «encaje de paillettes en color plata sobre una base en tono rosa nude». Además llevaba aplicaciones de perla y cristal en el escote. Eso, sí, este cambio no sentó nada bien a Ana Martín, de Anmargo, que mostró su enfado: «Creo que no es justo, que no es verdad, al final las piezas más importantes del vestido han tenido la culpa, tenían que brillar y no brillaban, pero con la luz con entrada por la parte trasera, nunca podían brillar, ni con espejo», decía en aquel momento la diseñadora. 

Raquel del Rosario se subió la escenario en el año 2013 desafiando a los supersticiosos por dos motivos: el color amarillo de su vestido de Yolancris y descalza (como lo había hecho Remedios Amaya en 1983, que acabó en el último puesto con cero puntos). Fuese por el amarillo o por ir sin zapatos, El sueño de Morfeo quedó en la posición número 25.

Y Edurne también protagonizó su momento viral, cuando algunos aseguraron ver mucho más que otros a través de las transparencias de su falda. A pesar de todo Amanecer se tuvo que conformar con solo 15 puntos y en el puesto número 21. 

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