Los casos reales que inspiraron la trama de la serie «La Verdad»

La ficción de Telecinco narra la historia de Paula García, una joven que regresa a su hogar tras varios años desaparecida


Redacción / La Voz

La serie La Verdad aterrizó finalmente en la parrilla de Telecinco el lunes 21 de mayo, casi dos años después de que Mediaset anunciase su estreno inminente. La promoción ya estaba hecha, así que la cadena tampoco se esforzó mucho en anunciar con demasiada antelación una serie que ha sido especialmente agraviada. Y es que pese al maltrato que ha sufrido, la ficción protagonizada por Elena Rivera, Lydia Bosch y Jon Kortajarena recibió el aval de la audiencia, logrando ser líder de la noche con un 17,2 % de cuota de pantalla y congregando a 2.856.000 de telespectadores. Su competidora directa Allí abajo (que es de la misma productora Plano a plano), se tuvo que conformar con un 14,8 % y 2.303.000 de televidentes. Después de ser víctima de la contraprogramación y la lucha fraticida de Antena 3 y Telecinco, La Verdad se estrenó casi por sorpresa y sin la campaña de promoción que la cadena había hecho en otras ocasiones. Su debut en pantalla llega casi al mismo tiempo que en Italia, donde se emitirá el 25 de mayo.

La historia de Paula García, perteneciente a una familia acomodada que desapareció siendo una niña y ahora retorna a un hogar que ha estado en vilo durante todo este tiempo, manteniendo el hilo de esperanza de que estuviera viva, mantuvo pegados a la pantalla a un público que llevaba años esperando su estreno. Y es que la serie protagonizada por Elena Rivera, que le sirve para alejarse un tanto del papel de Karina de Cuéntame cómo pasó que lleva más de una década interpretando, está basada en tres desapariciones reales, a cada cual más misteriosa. Se trata de Natascha Kampusch (probablemente el caso más conocido y que aún permanece en el recuerdo colectivo), el de la leonesa Naika Méndez y el de Frédéric Bourdin, un joven conocido como El Impostor.

Lo que nunca ha contado Natascha Kampusch de su desaparición

La aparición de Natascha Kampusch paralizó Austria en el año 2006. Su caso, al igual que muchos otros, había quedado casi en el olvido tras pasar casi diez años. Salvo su familia y la policía, que siempre hace hincapié en que nunca cierra los casos hasta que se resuelven, pocos recordaban ya que una niña de apenas diez años desapareció un día cuando iba al colegio. Tras más de ocho años secuestrada a manos de Wolfgang Priklopil, la joven logró escapar de su cautiverio, durante el que fue sometida a maltratos físicos, abusos sexuales y palizas por parte de su captor, que se suicidió al ver que la adolescente había logrado fugarse. Pasó los años que estuvo raptada en un zulo de pequeñas dimensiones, sin ventanas ni luz natural. Pese al infierno vivido, las apariciones en televisión de la joven han terminado por convertirla en un personaje poco querido en el país, como ella misma confesaba hace unos años durante la presentación de su autobiografía que ha sido llevada al cine. «Tal vez habría sido mejor que Wolfgang Priklopil hubiese sobrevivido. Así estaría claro que soy la víctima. Ahora parece que le hubiese hecho algo. Tengo que vivir con eso», se quejaba después de que se abriese una nueva investigación para esclarecer su caso, del que las autoridades consideran que ella no ha dicho toda la verdad.

¿Dónde estuvo Naika Méndez durante once años?

El caso de Naika Méndez es probablemente menos mediático de lo que fue Natascha Kampusch y el paso del tiempo también ha ido diluyendo los recuerdos de muchos. Aunque probablemente no en León donde residía con su familia hasta agosto de 1992, cuando desapareció sin dejar rastro a los 16 años. Su rastro se perdió en Magaz de Arriba, cuando iba a pasantía para lograr aprobar en septiembre una de las asignaturas que había suspendido en el instituto. Su caso, al igual que muchos otros también de inquietantes desapariciones aún sin resolver como la de Virginia y Manuela en Reinosa o la de Gloria Martínez (desaparecida de una clínica mental en Alicante), terminó en ¿Quién sabe dónde?, el programa que Paco Lobatón presentaba en La 1. Pero la búsqueda de sus padres y hermanos no dio frutos. Once años después, cuando habían aprendido a vivir (o a sobrevivir) con la ausencia de Naika Méndez, ella regresó a casa un 1 de noviembre del 2003. «Soy yo, Naika», le dijo a su hermana cuando esta aparcó su coche frente a la vivienda y una mujer se identificó como su hermana, de la que llevaba más de una década sin saber nada. Naika Méndez nunca explicó que había sido de su vida durante todo ese tiempo, solo que se había marchado por voluntad propia y que quería olvidar su vida anterior. Su familia convivió durante aquellos años con otros casos mediáticos que fueron condenando al ostracismo la desaparición de su hija. Primero la desaparición de las tres niñas de Alcásser, cuya aparición de sus cadáveres poco después sobrecogió a España. Poco después con el secuestro de Anabel Segura, que no se resolvería hasta años más tarde. Pero al contrario que estos conocidos casos, la familia de Naika Méndez vio como se obraba el milagro, y su hija retornaba a casa, muy deteriorada físicamente, pero viva y con intención de no volver a marcharse jamás. Un caso entre un millón, según los investigadores.

El inquietante caso de Frédéric Bourdin 

Frédéric Bourdin es el protagonista de una escalofriante trayectoria por la que le han apocado El impostor o El camaleón, ya que durante su vida ha llegado a adoptar hasta medio millar de identidades distintas y hasta en tres ocasiones se hizo pasar por niños que habían desaparecido. Nacido en 1974 en Francia y criado por sus abuelos, a los 23 años se hizo pasar por Nicholas Barclay un niño estadounidense al que se le había perdido la pista años antes. Demostrando que no tenía ni escrúpulos ni siquiera un ápice de conciencia voló a Texas para convencer a la familia que vivía con angustia la desaparición de su hijo y logró convencerlos de que era él, que había logrado escapar de una red de prostitución. Y eso a pesar de que su aspecto y el de Nicholas Barclay tenían poco que ver. Su farsa duró tan solo unos meses, cuando un investigador privado comenzó a sospechar de él y finalmente el FBI cotejó las pruebas de ADN que finalmente arrojaron que era un farsante. Pasó varios años encarcelado por ello. A su salida de prisión se trasladó de nuevo a Francia, y allí adoptó de nuevo la identidad de otro joven desaparecido, Leo Balley, hasta que el ADN demostró de nuevo que era un farsante. Tras los atentados del 11M en Madrid, intentó hacerse pasar por un joven llamado Rubén Sánchez, asegurando que su madre había fallecido en los ataques terroristas, pero fue descubierto por la policía y deportado de nuevo a Francia. Su truculenta biografía fue llevada al cine en el año 2010, después de que Frédéric Bourdin se casase y tuviese tres hijos. También fue reflejada en un documental, centrado en el caso del niño de Texas al que suplantó.

De estas tres historias, a cada cual más extraordinaria, han bebido los autores de La Verdad para narrar la historia de Paula García. «Somos clásicos en nuestros gustos y utilizamos referentes como Hitchcock y algunos thrillers de los 90 como Instinto Básico o El informe pelícano. Queríamos sobre todo hacer una serie de intriga, de suspense, centrada en una familia. La Verdad es un domestic noir; una historia familiar negra que empieza con lo que se supone una gran alegría para todos, pero inmediatamente desencadena reacciones inquietantes e inesperadas entre los protagonistas», aseguran en una nota difundida de Telecinco. El primer capítulo de La Verdad pudo verse ayer lunes en Telecinco y dejó con un sinfín de conjeturas y teorías varias a sus seguidores, que apuntan a todo tipo de posibilidades lo que pudo ocurrir con la niña desaparecida durante todos estos años, desde el trato con su secuestrador, su inquietante vuelta a casa o la extraña relación con el policía que lleva su caso.

¿Por qué la serie «La Verdad» ha estado tanto tiempo en un cajón de Telecinco?

A.L.M. / C.A.

El thriller, basado en la historia real de una niña que regresa a casa después de años desaparecida, estaba previsto que se estrenase en octubre del 2016

Ha llegado el momento de La Verdad. Y se ha hecho esperar. La serie, que llevaba más de dos años guardada en un cajón de Telecinco, ha encontrado finalmente su hueco en la parrilla. La que muchos ya han  bautizado como la serie maldita,  porque nunca llega a estrenarse tras semanas de promoción, tiene esta noche su gran oportunidad. Esta vez sí, se estrena en prime time la serie que protagonizan  Lydia Bosch, Jon Kortajarena y Elena Rivera. Tras años de espera y varias tandas de promoción que nunca dieron sus frutos, llega a la audiencia un «thriller» basado en la historia real de una niña que regresa después de años desaparecida y que pretende explorar «la psicología de una familia puesta al límite».

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