Insultó a unos trabajadores por hablar español y ahora su vida es un infierno

Un abogado neoyorkino montó un espectáculo racista a los camareros de un restaurante de Manhattan y el episodio se hizo viral. La respuesta de los internautas ha sido abrumadora: incluso el dueño de su oficina ha decidido rescindir el contrato de alquiler


Aaron Schlossberg es, desde hace un par de días, uno de los hombres más famosos de la Gran Manzana neoyorkina. Abogado de profesión, de raíces judías y simpatizante con las políticas de Donald Trump, protagonizó este miércoles un vergonzoso episodio en uno de los restaurantes de la cadena estadounidense Fresh Kitchen que en cuestión de horas se hizo viral y, con él, su cara, su nombre y apellidos, su dirección y su lugar de trabajo. Raudos y veloces, sus insultos a los camareros por expresarse en español llegaron a miles de usuarios de las redes sociales, muchos de ellos hispanohablantes. Y el karma se encargó del resto. Hoy Schlossberg vive una auténtica pesadilla: alguien grabó su cólera xenófoba y la difundió por Twitter y, ahora, salir a la calle se ha convertido para el letrado en una misión imposible. Su rostro acapara memes y portadas de diarios, su teléfono ha sido compartido públicamente y la plataforma GoFundMe registra una campaña de recogida de fondos -que ya ha duplicado el objetivo inicial- para contratar a un grupo de mariachis que le den una serenata en su despacho. Incluso el dueño de su oficina ha decidido rescindir su contrato de alquiler.

No se imaginaba Schlossberg, de 42 años y donante republicano, que su airado numerito al gerente del local de Madison Avenue iba a convertirle en blanco de todo un movimiento liderado por la comunidad latina que, con una rapidez pasmosa, logró identificarlo e incluso dar con su vivienda y su lugar de trabajo. ¿Pero qué fue lo que realmente pasó para despertar tal nivel de indignación?

En las imágenes que saltaron el mismo miércoles a las redes sociales puede verse a un hombre, vestido con una camisa blanca y un pantalón oscuro, que, móvil en mano, se queja y amenaza con llamar al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) para que deporte a unos empleados que hablaban español con un grupo de clientes. «Tus empleados están hablando español con los clientes. Cada persona que he oído está hablando en español, él está hablando, él está hablando, ella también y esto es EE.UU.», recrimina al encargado. «Si yo pago para que vivan aquí, para que tengan servicio médico, lo mínimo que podrían hacer es hablar inglés».

Aquí, subtitulado al castellano:

Tan inmenso ha sido el aluvión de críticas que hasta el perfil de Twitter @SchlossbergLaw se vio obligado a aclarar que las oficinas legales de Schlossberg y Umholtz «no tienen relación» con Schlossberg en Nueva York.

Los ofendidos, lejos de quedarse en el reproche virtual, han pasado a la acción. Además de la campaña de GoFundMe, Change.org ha registrado una propuesta para recoger 10.000 firmas que apoyen la petición de su inhabilitación como abogado, colecta que supera ya las 8.800 rúbricas, y sumando.También ha sido convocada para este viernes por la tarde una «fiesta latina» ante las oficinas «racistas» de Aaron Schlossberg, un encuentro que, según sus organizadores, persigue demostrar que los latinos no son tristes y que están encantados de educar al abogado sobre su cultura y su lenguaje.

También el alcalde Bill de Blasio ha querido condenar el comportamiento, recordando en Twitter que la diversidad es una fortaleza de Nueva York y que la hace una gran ciudad. «Los 8,6 millones de personas que llaman a esta ciudad su hogar hablan más de 200 lenguas. Todos ellos son neoyorquinos y todos ellos son bienvenidos aquí», subrayó, sin mencionar un destinatario. Y la tormenta, que parece reacia a disiparse, ha seguido a su protagonista hasta la vida real.

Ataviado con traje oscuro y corbata a rayas, un gorro de esquí negro, un maletín y cubriéndose con un paraguas de las cámaras, Schlossberg intentó este jueves, otra vez móvil en mano, caminar por las calles de la ciudad mientras esquivaba a periodistas que le esperaban a la salida de su casa.

No era la primera vez en esta semana que corría ante las cámaras:

Además, los usuarios de las redes sociales, expertos en tirar de hemeroteca y escarbar en el pasado, han comenzado a desempolvar viejos episodios que dan fe de las inclinaciones racistas del abogado. Un vídeo, publicado en octubre del 2016, muestra cómo el bloguero Willie Morris fue atacado verbalmente de manera inesperada en la calle por Schlossberg. «¿De qué país eres?», le increpa, para luego amenazarlo sin razón con llamar a la policía. «Yo soy ciudadano y tú no. Eres un jodido extranjero», le dice poco después. 

Otra pieza recoge una agresiva protesta que tuvo lugar el 25 de mayo del 2017 contra un grupo de judíos que estaban apoyando la causa palestina. En ella, puede verse a Schlossberg gritar «Ustedes no son judíos, ustedes no son judíos».

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