Blanca Suárez, la última víctima del Photoshop

La actriz protagoniza la última campaña de Women's Secret, y la imagen promocional en bikini dista mucho de la que se ve de la joven en el vídeo


Blanca Suárez es la última víctima del Photoshop. La tiranía de la publicidad, en su búsqueda sin fin de cuerpos perfectos muy alejados de la realidad, ha adelgazado a la actriz varios centrímetros de contorno. La marca debió creer que la línea de bikinis que anuncia Blanca Suárez desmerecía en el cuerpo real de la actriz. 

Para ello le han marcado los abdominales, realzado el pecho y recortado el contorno de la cadera para eliminar cualquier posible curva. Y lo peor es que los cambios son perfectamente perceptibles al comparar las fotografías con el vídeo de la campaña. La fina tira dorada de la parte de abajo del traje de baño hace que a Blanca Suárez se marca un poco en su cadera, algo que los directores de la campaña decidieron que debían eliminar y alisar esa parte. Lo del pecho, los abdominales, alargar su torso y el tono de su piel se supone que fue lo típico de empezar y no saber capaz de parar. 

Este nuevo escándalo de retoque fotográfico a una actriz joven, de 27 años, que además ya ha posado en otras ocasiones en ropa interior, abre de nuevo el debate sobre la imagen alejada de la realidad que intentan vender algunas marcas que abusan del Photoshop. Pero también las presiones de la sociedad a actrices, modelos, cantantes y presentadoras, en la mayoría de las ocasiones mujeres, para ofrecer una imagen perfecta. 

Inma Cuesta y Michelle Jenner han sido las últimas en España en mostrar su rechazo a este tipo de prácticas. Otras de Estados Unidos como Lena Dunham o Kerry Washington también lo han denunciado. 

Inma Cuesta, contra el Photoshop

«Verte y no reconocerte, descubrir que tu imagen está en manos de personas que tienen un sentido de la belleza absolutamente irreal». Así de rotundo arrancaba el comentario publicado por la actriz Inma Cuesta en su cuenta de Instagram en octubre del 2015, en el que criticaba el exceso de Photoshop que ha sufrido una de las fotografías de una sesión tomada para un periódico y que se publicó durante ese fin de semana. La actriz publicaba en las redes una doble imagen, con el antes y el después de la fotografía, en la que se apreciaba, por ejemplo, una clara diferencia en el volumen de la cadera y en el del brazo. «No es la primera vez que pasa, pero esto sobrepasa los límites de la realidad y me avergüenza», aseguraba la actriz.

La protagonista de La voz dormida aclaraba que el retoque le «indigna como mujer» y le «hace reflexionar muy seriamente hacía dónde vamos». En una de las fotografías explicaba que se apreciaba cómo es ella, «sin trampa ni cartón», mientras que describía a la imagen retocada de «invención, eso que se supone que debería ser... los 'cánones' de belleza que 'deberíamos' seguir». «No me acompleja», concluía.

Desde el momento en el que publicó su queja, Inma Cuesta recibió una oleada de apoyos de distintos compañeros, algunos de los cuales aclaran que a ellos también les sucedió algo similar, aunque no siempre hayan denunciado estos retoques: 

Tras la polémica suscitada Inma Cuesta defendía la necesidad de «reflexionar sobre la imagen y la responsabilidad de cada uno en su trabajo». «No estoy en contra de nadie, no es algo que solo ha ocurrido esta vez, ha ocurrido ya unas cuantas veces ysentí que era ya demasiado bestia como para no decirlo, porque si no dices nada parece que lo consientes», declaraba la actriz.

Michelle Jenner defiende a la mujer imperfecta

La actriz Michelle Jenner le declaraba hace unos meses la guerra a los estereotipos. A los femeninos. A esos que sostienen que la mujer solo es bella si es perfecta. A los que apartan lo natural. Y lo hacía a través de una publicación en su cuenta de Instagram a la que acompañaba con una sublime ilustración de la genial Maitena. 

Cargada de ironía, Jenner reflexionaba los estereotipos tan asentados en su profesión. Cargada de sinceridad y con aparente cansancio ante lo que parece su día a día, Jenner iniciaba su texto con lo que parece ser el inicio de cualquier jornada femenina. «Mujer. Imperfecta. Toca hacer fotos... ¡Hay que prepararse!», comenzaba, un relato en el que va desgranando todas y cada una de las exigencias: «Depílate. Eres imperfecta. Todos esos pelos no deberían estar allí. En la cabeza sí, nunca tendrás suficiente».

Mujer. Imperfecta.  Toca hacer fotos.. ¡Hay que prepararse!  Depílate. Eres imperfecta. Todos esos pelos no deberían estar allí. En la cabeza sí, nunca tendrás suficiente (menos @nurigago ?) Hoy tocan fotos. Tu compañero está listo en dos minutos. Él es un hombre, no necesita todo eso, es guapo tal y como es. ¿Tú? Puede que en hora y media estés presentable. Ya sabes, eres mujer, imperfecta. Tapa la ojera, unifica la piel, oculta ese vergonzoso grano, ¡ay esa arruga!, pinta la ceja, pon más pestañas en las pestañas, rízalas con un instrumento de tortura, más eye-liner para marcar el ojo, colorete, boca perfecta, iluminador en las zonas estratégicas, rimmel como si no hubiera un mañana. El pelo, tan lacio y tan sin gracia.. Más volumen, más bucles, más extensiones, más más.  Ahora sí, ya te ves un poco mejor. Porque lo necesitas, porque lo quieres. Porque te sientes imperfecta. La ropa. ¡Qué pecho tan pequeño! ¿Eso es celulitis? Algo que sea sexy, femenino, sofisticado, y por supuesto lo más incómodo posible. No importa si hace frío. Y tacón, que eres bajita y hay que estilizar. Da igual si estás a punto de caerte o te sangran los pies. Eres mujer, imperfecta.  Ahora sonríe, natural.  Ahora mira esa revista: "Nos gustan las mujeres reales", pero esa no, que tiene celulitis y es horrible. Aquella tampoco, ¡has visto qué dedos de los pies!, y esa de ahí tiene el culo un poco caído. Cómo puede ser que no le dé vergüenza salir así. Pero, eh, nos gustan las mujeres reales. Quiérete tal y como eres. Pero no tengas ojeras, ni arrugas, ni pelos donde no toca, ni grasa, ni tetas pequeñas, ni muchos años (si los tienes que no lo parezca), ni un culo muy grande ni muy pequeño, ni uñas mordidas, ni, ya puestos, demasiadas ideas. Pero quiérete.  Y mañana trabajas y te levantarás hora y media antes por voluntad propia porque tienes que depilarte, maquillarte, peinarte, vestirte. Porque así te ves bien, y guapa, y femenina. Porque tú lo quieres. Porque si no lo haces te sientes desnuda, rara, fea, mal. Porque así te sentirás un rato como se supone que deberías ser.  Porque no sabes ni por qué ni cómo pero lo llevas grabado hasta el tuétano. Porque eres mujer. Imperfecta

Una foto publicada por Michelle Jenner (@michellejoyjenner) el

«Hoy tocan fotos», continuaba, para después relatar las facilidades con las que cuentan sus compañeros del sexo masculino: «Tu compañero está listo en dos minutos. Él es un hombre, no necesita todo eso, es guapo tal y como es. ¿Tú? Puede que en hora y media estés presentable. Ya sabes, eres mujer, imperfecta.Tapa la ojera, unifica la piel, oculta ese vergonzoso grano, ¡ay esa arruga!, pinta la ceja, pon más pestañas en las pestañas, rízalas con un instrumento de tortura, más eye-liner para marcar el ojo, colorete, boca perfecta, iluminador en las zonas estratégicas, rimmel como si no hubiera un mañana».

Pasado todo ese proceso de tortura, según Jenner le tocaba el turno al pelo «tan lacio y tan sin gracia...». ¿La solución? Más volumen, más bucles, más extensiones... más más. «Ahora sí, ya te ves un poco mejor. Porque lo necesitas, porque lo quieres. Porque te sientes imperfecta», añadía la conocida intérprete española.

Pero esto no es todo lo que le espera a una actriz -y a otras tantas mujeres- en una de sus jornadas de trabajo. La ropa se torna otro dolor de cabeza: «¡Qué pecho tan pequeño! ¿Eso es celulitis? Algo que sea sexy, femenino, sofisticado, y por supuesto lo más incómodo posible. No importa si hace frío. Y tacón, que eres bajita y hay que estilizar. Da igual si estás a punto de caerte o te sangran los pies.Eres mujer, imperfecta». Eso sí, lo de la sonrisa, según Jenner, sí que se tiene que ver natural.

«Ahora mira esa revista: 'Nos gustan las mujeres reales', pero esa no, que tiene celulitis y es horrible. Aquella tampoco, ¡has visto qué dedos de los pies!, y esa de ahí tiene el culo un poco caído. Cómo puede ser que no le dé vergüenza salir así. Pero, eh, nos gustan las mujeres reales. Quiérete tal y como eres. Pero no tengas ojeras, ni arrugas, ni pelos donde no toca, ni grasa, ni tetas pequeñas, ni muchos años (si los tienes que no lo parezca), ni un culo muy grande ni muy pequeño, ni uñas mordidas, ni, ya puestos, demasiadas ideas. Pero quiérete», seguía el escrito de Jenner, que criticaba las duras mañanas en que muchas mujeres se deben levantar hora y media antes de ir al trabajo por «voluntad propia» para depilarse, maquillarse y vestirse: «Porque así te ves bien, y guapa, y femenina. porque tú lo quieres. Porque si no lo haces te siendes desnuda, rara, fea, mal. Porque así te sentirás un rato como se supone que deberías ser. Porque no sabes ni por qué ni cómo pero lo llevas grabado hasta el tuétano. Porque eres mujer. Imperfecta».

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