La «emboscada» de Risto Mejide a Irene Montero

La portavoz de Podemos se sentó en «Chester» para repasar su vida, pero también protagonizó un incómodo momento no exento de polémica


Cuatro emitió el domingo la entrevista en Chester con Irene Montero, una de las más íntimas que ha dado desde que es portavoz de Podemos. Irene Montero dedicó un emocionado recuerdo a su padres, fallecido apenas hace unos días: «Mi padre tuvo sus experiencias políticas, ir a manifestaciones, tener sus inquietudes, pero que por las condiciones económicas de su familia... Tenía un sentimiento, no sé si de izquierdas, tenía mucha conciencia de la necesidad del esfuerzo, venía de una familia muy humilde. Con la conciencia muy clara de quién ha tenido que trabajar muy duro desde el principio». A pesar de que el programa estaba grabado, Irene Montero hablaba en pasado de su progenitor. Eso sí, Irene Montero «sufrió» en sus carnes las encerronas a las que acostumbra someter Risto Mejide a sus invitados. Ya le había pasado en el anterior a la periodista Pilar Urbano, que fue a hablar de la monarquía y su último libro, La pieza 25. Tras hablar sobre su libro sobre la reina Sofía, Pilar Urbano vio como un periodista de entraba en plató para hablarse sobre su investigación sobre el Opus Dei, la prelatura de la que es miembro, generándose una situación muy incómoda en plató para todos. 

En el caso de Irene Montero, la particular «emboscada» de Risto Mejide fue de la mano de la polémica gestación subrogada. Antes, Risto Mejide repasó el lado más personal de la portavoz de Podemos. Ella mostró una faceta íntima y familiar de la que pocas veces había hablado tan abiertamente. Su infancia, los recuerdos de su niñez con sus padres... Se vieron imágenes de cuando era pequeña junto a sus padres, mientras sonaba de fondo la canción de Joan Manuel Serrat Para la libertad.  A continuación llegaba uno de los momentos más emotivos de la entrevista, cuando acudía al plató su primo David. «Has sido la hermana que nunca tuve», le decía y recordaba como de pequeña ya apuntaba maneras en la política. 

«Me encantaría contarle a las criaturas una de las anécdotas de nuestra infancia y adolescencia. Me acuerdo una noche de Reyes en tu casa, aquí en Madrid, cuando tu padre nos grabó una cinta de casete en el que hacía como si vinieran los Reyes Magos. Melchor, Gaspar y Baltasar nos grabaron a nosotros una cinta. En aquel momento estás tan cegado por la emoción que te crees cualquier cosa», rememoraba. Irene Montero agradecía la paciencia que sus padres habían tenido con ella, «honor a mi madre y a mí padre por aguantarme, siempre he tenido muy mal genio», aseguraba la portavoz de Podemos. 

Pero la parte más escabrosa de la entrevista llegaba cuando aparecía en plató una mujer que había sido madre a través de gestación subrogada, una técnica ilegal en España que algunos partidos como Ciudadanos han abogado por legalizar. La postura de Podemos y de Irene Montero es muy clara, similar a la del la ministra de Igualdad, Carmen Calvo, que hace unos días en una entrevista en El País fue tajante: «Los vientres de alquiler son la utilización del cuerpo de las mujeres más pobres». Irene Montero aseguró que «los úteros no se pueden vender» y que «someter a la mercantilización, a las leyes del mercado el útero de las mujeres creo que no es algo bueno». Tras defender su negativa a legalizar esta práctica, sucedió la «encerrona» que Risto Mejide le tenía preprarada. Entró en plató Sonia Ruano, una mujer que ha sido madre a través de gestación subrogadada. «Quería felicitar a Irene por su futura maternidad de mellizos», aseguraba. «Soy mamá también de melllizas, que nacieron hace dos años en Chicago a través de un proceso de gestación subrogada y me gustaría compartir mi historia para acercaros un poco a la realidad de la gestación subrogada porque me he dado cuenta que aún hay muchos mitos por romper y prejuicios», añadía. «Con 38 años me diagnosticaron cáncer y después de 16 sesiones de quimioterapia y seis operaciones, una de ellas de once horas, conseguí ganarle la batalla a la enfermedad. El cáncer me robó la posibilidad de gestar pero no el sueño de ser madre. En ese momento me tuve que enfrentar al duelo de la infertilidad y junto a mi marido emprendimos el proceso de gestación subrogada, ya que era la única alternativa que teníamos para poder ser padres. Las personas que hemos pasado por un cáncer no somos aptas para adoptar, y era la única técnica de reproducción asistida a la que podíamos optar. Nos tuvimos que hipotecar para toda la vida para para poder hacer un proceso en un país en el que se ofrecían máximas garantías legales como es Estados Unidos, donde hace más de 40 años que la gestación subrogada está reguldada», explicaba, mientras Irene Montero la escuchaba atentamente.

«Conocer a nuestra gestante ha sido la experiencia más espectacular de nuestra vida», proseguía dando detalles de la acomodada vida de la gestante. «Hay una parte que nos cuesta entender a a las familias, como en España teniendo los mejores médicos, las mejores clínicas, los mejores psicólogos y abogados, tenemos que hipotecarnos de por vida y como la no regulación hace que crezcan agencias que engañan a la gente y los llevan a países donde no existen garantías y realmente hay modelos de explotación», seguía argumentando mientras Irene Montero asentía. «Como feminista, como mujer estoy en contra de la explotación de la mujer», aseguraba. 

«Te agradezco que hayas contando tu experiencia, creo que yo frente a tu experiencia concreta no tengo más que decirte que te escucho. A partir de ahí no estoy de acuerdo con esa posición. Igual que no entendemos que sea libertad para ningún ser humano poder donar o no un órgano. Creo que no es algo tan sencillo: es un proceso en el que tu cuerpo cambia mucho y a veces va bien y a veces no va tan bien. España tiene uno de los mejores sistemas de donación de órganos y no es una cuestión que pueda estar sometida a la lógica del mercado», explicaba. «Yo le propondría otras opciones, como la adopción», aseguraba. 

«Imagínate que una mujer decide asumir esa propuesta y que en el mes octavo de embarazo decide que esa criatura es suya y que se la quiere quedar. Tiene un contrato con los supuestos padres compradores ¿Qué pasa? Igual que tu no vendes una parte de tu cuerpo, tampoco se podría vender un útero», argumentaba. 

«Perdona, es que cuando hablas de vender un útero siento que insultas a mi modelo de familia porque mis hijas van a escuchar este tipo de cosas dentro de unos años», aseguraba Sonia Ruano. «Perdóname no tengo intención de insultarte», le decía Irene Montero, eso sí, sin llegar a ningún tipo de acuerdo antes de que abandonase el plató. 

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