La sombra del tongo y la venganza de Raquel Mosquera y Sofía Suescun en «Supervivientes»

El reality vivió una noche muy movida en la que la peluquera sacó su carácter y Jorge Javier Vázquez hizo un curioso desmentido en nombre de la dirección


Redacción / La Voz

Supervivientes ha entrado ya en su recta final. Cual gallina de los huevos de oro, Telecinco explota de manera intensiva el reality que en estos momentos mejor resultados le da. Noche tras noche (y esta semana serán de nuevo cuatro para intentar frenar el empuje de La catedral del mar) Supervivientes congrega a un público fiel que sigue con fruición lo que ocurre tanto en la isla de Honduras donde los concursantes parecen mermar de peso por momentos, como desde plató donde exconcursantes que ya comen y se duchan con normalidad, defensores y comentaristas en general protagonizan otro reality en sí. Y como maestro de ceremonias un Jorge Javier Vázquez al que el formato le viene como anillo al dedo, y en el que se le ve suelto y con gracia, sin el corsé y la incomodidad que no podía disimular cuando heredó las llaves del plató de Gran Hermano, donde la sombra de Mercedes Milá aún es alargada.

En el último programa Jorge Javier Vázquez se puso muy serio para desmentir tajantemente los rumores de tongo que una exconcursante, Dulce, en nómina de Sálvame, otro de los programas que presenta, vertió alegremente contra Mila Ximénez y contra Superviventes. La pasada semana Dulce arremetió contra su archienemiga y la acusó de que el programa le daba un trato especial, sacándola de la isla todas las noches para que pudiese descansar y así aguantar el sol, el calor y la falta de comida en Honduras. Vamos, lo que en Sálvame bautizarían como una auténtica bomba. «Tú llegaste a la final porque te sacaban todas las noches, te volvías loca e insultabas a todo el mundo», aseguró Dulce. 

Las reacciones no se han hecho esperar, y además de que Mila Ximénez haya anunciado que demandará a Dulce (que habría que recordar que es la niñera de Chabelita Pantoja, exconcursante del reality y verdadero azote de Cantora y todos los que osen meterse con la joven), Supervivientes ha desmentido tajantemente cualquier tipo de acusación de este tipo. Lo hizo Jorge Javier Vázquez en nombre de la dirección del programa y de la cadena. «El programa desmiente categóricamente a Dulce respecto al trato especial a Mila. Es una mentira como tanta otras que se han dicho del programa, como por ejemplo que Isa Pantoja y Alberto Isla seguían un guión y cobraron por la boda en Honduras. Radicalmente mentira. O que se repiten las tomas, mentira. O que se da de comer detrás de las cámaras, mentira también. El programa no puede estar desmintiendo todo lo que se dice en otros programas, pero que quede claro que no sacábamos a Mila cada noche de la playa», aseguró. 

La dulce venganza de Raquel Mosquera

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Raquel Mosquera, una de las grandes favoritas para ganar esta edición de Supervivientes (además de Sofía), sacó en la última gala su carácter y fue una de las protagonistas de la noche. El reality organizó lo que bautizó como Recompensas envenenadas. Por sorteo fueron eligiendo los sacos que tenían regalos, aunque envenenados. Primero Logan, luego Hugo, Sergio, María Jesús, Sofía Suescun, maestro Joao y la última Raquel Mosquera. Uno a uno fueron escogiendo su saco correspondiente, salvo la última que tuvo que conformarse con el número que no había escogido nadie. Muertos de hambre, fueron abriendo sus sacos y viendo que les habían tocado en suerte como comida. A Logan se le hizo la boca agua al ver el sandwich XXL pero sin saber que a cambio debería estar tres días a ciega en la isla. Lara Álvarez le ofreció la posibilidad de cambiar su sándwich por uno de los sacos de sus compañeros. 

A Hugo le tocaron costillas con patatas, pero su veneno eran tres puntos de nominación. El sí que decidió cambiarlo por el saco aún sin abrir de María Jesús (una de las nominadas que más posiblidades tiene para abandonar la isla este jueves). Pero su saco también tenía veneno, en esta ocasión sin posiblidad de cambiar el veneno, que resultó ser estar con las manos atadas durante tres días. 

A Sergio le tocó un refresco de cola, y sin dudarlo (su veneno era cuidar del fuego y de la cocina durante tres días) se lo cambió a Sofía, que le había tocado una tarta gigante. El veneno heredado era estar atado a otro concursante durante tres días, y la afortunada será Sofía Suescun. 

Sofía, a la que le tocó un pulpo, se quedó sin siesta durante el día. El maestro Joao un bocadillo gigante (su veneno era no comer caliente durante una semana, todo crudo). 

Y la última fue Raquel Mosquera, a la que le tocó una coliflor. Eso sí, su veneno era muy favorable para ella, podía robar cualquiera de las recompensas que habían salido antes. Se lo pensó poco, y dejó a Sergio sin tarta y con una triste coliflor a cambio. 

Eso sí, su veneno sí que ya no era intercambiable, así que Sergio se queda atado a Sofía por el tobillo y sin tarta. Y eso que él le ofreció los peces de una semana «voy a pescar para ti», le aseguró. Pero ni eso convenció a Raquel Mosquera, que ha sacado las uñas definitivamente contra Logan, Hugo y Sergio: «No voy a entrar más en su juego porque son más falsos que Judas». 

Sofía Suescun, cada día cerca de ganar «Supervivientes»

Sofía Suescun, que parece estar a punto de protagonizar en la isla de Supervivientes aquella película de Matthew McConaughey Los fantasmas de mis exnovias, ya que convive actualmente con Logan (con el que se besó al comenzar el concurso) y a Hugo y Alejandro Albalá (sus exnovios), también tuvo su propia polémica. En la prueba de la rueda del molino, anterior a la de recompensas, únicamente lograron una hamburguesa entre siete, quedándose sin la ansiada barbacoa y el flan. Y eso les supo a poco. Encima según Logan que resumió la actitud de sus compañeros como «¡qué asco de gente!», la mayoría se abalanzó sobre la hamburguesa sin esperar a repartir. «Me lo han quitado hasta de las manos, me he comido un trozo de nada», protestaba Hugo. «La gente se comió todo lo que pudo», añadía Logan. «Yo me he esperado la última y aún así he podido coger un trocito, no me lo han quitado de las manos», apostillaba Raquel Mosquera que le pasaba el micro a una Sofía Suescun que no hizo más que añadir leña al fuego. «Jorge sabiendo como aquí el grupo comparte todo es ahora o nunca, coge lo que puedas o te quedas comiéndote los mocos así que así ha sido, simple sin más, a mí me han demostrado que no comparten nada y que me puedo llegar a quedar sin comer por ellos, así que por tanto cuando tengo la comida no me sale compartir. Todo acto tiene sus consecuencias», sentenciaba. 

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