Los duros inicios de Alberto Chicote en la cocina

Nacido en el seno de una familia trabajadora del barrio de Carabanchel Alto, el chef nunca ha olvidado sus orígenes

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Redacción / La Voz

Alberto Chicote es en la actualidad uno de los cocineros más mediáticos de España. Ahora cosecha éxitos como presentador de Pesadilla en la cocina, la adaptación española de un formato que popularizó Gordom Ramsay en Estados Unidos y Reino Unido; Top Chef y en programas monográficos sobre alimentación, pero detrás de su fama relativamente reciente, hay una larga trayectoria de trabajo y sacrificio detrás de los fogones. Alberto Chicote nunca ha ocultado sus orígenes humildes en el barrio obrero de Carabanchel Alto. Ni tampoco que es hijo de padres de clase obrera, a los que incluso ha invitado a alguno de los restaurantes que ha intentado salvar en Pesadilla en la cocina. Allí, los padres de Alberto Chicote se mostraron orgullosos de su hijo, y de todo lo que había conseguido en todos estos años. «Me crié cerca de aquí y como nunca les veo, les he dicho 'ya que estamos aquí veniros a comer'», le explicaba a la dueña de La Parrilla de Poli. «Mi hijo es un sol, amable, generoso, tienen todas las ventajas, es un tío genial, no porque yo sea su madre», aseguraba Angelines. Karabanchel Alto.com, una web sobre el barrio madrileño, recoge unas palabras del chef que dan buena cuenta de lo importante que son para él sus orígenes. «Carabanchel Alto fue mi cuna y mi casa desde que nací hasta que me fui a vivir a otro sitio 30 años después. Así que soy carabanchelero 100 %. El lugar donde te crías y donde creces deja huellas en ti, pero cada uno también deja huellas en el lugar de donde viene. Me gusta pensar que yo no sería igual si hubiese crecido en otro sitio y que mi barrio no sería el mismo si no hubiese estado yo allí durante estos 30 años», aseguraba. 

Incluso, ha cocinado junto a su madre en su canal de Youtube, una receta de conejo de tomate que le enseñó a hacer su madre.

En su web hace una clara declaraciones de intenciones que resume un poco cómo se define como personas y como chef. «Soy cocinero, de esos que les corre el aceite de oliva por las venas, que cocinan más con las tripas que con la cabeza... y que se comen la vida a bocados de placer», asegura. Alberto Chicote es en su vida privada un hombre extremadamente familiar y en varias entrevistas ha reconocido que sus pilares fundamentales en la vida, que ya tenía muy afianzados cuando se hizo famoso, son su familia y sus amigos. «Me ha costado cuarenta y pico años construir una vida satisfactoria como para tirarla ahora por la borda solo porque he cambiado de trabajo. La llegada de la televisión ha supuesto cambios pero no en lo fundamental», aseguraba en una entrevista en Europa Press.

«Soy cocinero, de esos que les corre el aceite de oliva por las venas, que cocinan más con las tripas que con la cabeza... y que se comen la vida a bocados de placer»

Recordaba que el peor momento que vivió en su vida personal fue a raíz de una ruptura sentimental. «Una persona me abandonó sin dar una explicación. Desapareció sin decir nada después de tres o cuatro años de relación, eso me dolió muchísimo», confesaba. «Bastante tiempo después, tomando un café en mi restaurante, mientras esperaba a que todos llegaran, me eché una llantina de campeonato y cuando terminé me sentí un hombre nuevo», añadía. Explicaba además que hace años afronto un divorcio, que fue «doloroso» pero terminó de forma civilizada. «Siempre que he tenido un desencuentro ha sido pactado, por ejemplo, hace años me casé y más tarde me separé, pasé una mala época pero fue un divorcio amistoso», añadía. «Todos hemos aprendido a golpes», le aseguraba a Risto Mejide en una entrevista hace unos años. «Si no has pasado por malos ratos esto de vivir se diluye un tanto», afirmaba. 

En su último programa de Pesadilla en la cocina, recordaba sus duros inicios entre fogones. Y le recordaba a Paco, el dueño de Generación del 27, que cuando, tras años de trabajos y sacrificios abrió por fin su primer restaurante en el 2014, lo vivió como un verdadero sueño cumplido. Porque antes de llegar a este punto, Alberto Chicote comenzó a trabajar en la cocina desde muy joven. A los 17 años les contó a sus padres que quería ser cocinero, y recibió el apoyo incondicional de su madre. Entró en la Escuela Superior de Hostelería y Turismo de Madrid. De ahí salió a trabajar en las cocinas de restaurantes como Lúculo, con Ange García, Zacalalín, con Benjamín Urdiain, o La Recoleta, con Belén Laguía, entre otros. También pasó un tiempo en Vigo en Sibaris, con Toñi Vicente, y Mar de Alborán con Ignacio Muguruza. Alberto Chicote ha pasado un tiempo en Suiza ampliando sus conocimientos en la cocina. A finales de la década de los noventa, tras regentar las cocinas de El Cenachero y obtener excelentes críticas, se puso al frente de NODO, el restaurante de Benjamín Calles y años más tarde de Pan de lujo. Aquí comenzó a dispararse la fama de Chicote que recibió el premio a mejor cocinero del año en Madrid Fusión.

En el 2012 abandonó los fogones de forma temporal para depositar todas sus fuerzas en Pesadilla en la cocina, que se reveló como un auténtico éxito en La Sexta, un reconocimiento y apoyo de la audiencia que aún sigue. Con sus coloridas chaquetillas obra de Ágatha Ruiz de la Prada y su carácter fuerte a la vez que comprensivo para intentar entender los motivos que han llevado a algunos de las personas que ayuda a llegar a la situación en la que se encuentran, conquistó a un público que siempre le ha respaldado. Tras este programa le llegaría Top Chef, en el que ejerce como juez, la tarea de dar las campanadas, primero en La Sexta y más tarde en Antena 3 y los programas especiales sobre alimentación que ha conducido.

En el año 2014 volvió a las cocinas, pero esta vez para abrir su propio negocio, Yakitoro, un restaurante en Madrid, que ahonda en la fusión de las cocinas españolas y japonesas. En los últimos años ha abierto otro establecimiento con el mismo nombre y la terraza Puerta Al Sol, en pleno centro de Madrid y situada en al azotea de El Corte Inglés y con unas vistas inmejorables de la capital.

Alberto Chicote desprende energía, motivación y positivismo. Así lo aseguraba en una entrevista en La Voz, en la que aseguraba que «para mí cada día representa la oportunidad de hacer algo diferente, como hoy, o lo mismo de todos los días pero intentando hacerlo mejor. En mi caso es donde reside la motivación, llegar al restaurante cada día intentando limar los errores que cometemos, que son muchos, para que mañana sean muchos menos uno, y al día siguiente muchos menos dos». En ese encuentro aseguraba que la presencia cocineros en televisión, que ha ido unida a la popularidad de programas de cocina como MasterChef, por ejemplo, beneficia al gremio. «Haber dado presencia al oficio dentro de un medio de masas como es la televisión es siempre muy positivo. Hemos pasado de estar escondidos en nuestras cocinas a llegar a muchísima gente. Es cierto que quizás porque lo que se traslada no es exactamente lo que es, nos damos cuenta de que hay escuelas de hostelería en todos los sitios y llenas de gente, pero el abandono es muy grande», aseguraba.

Hace unos años, Alberto Chicote se sentaba en Al rincón de pensar y le aseguraba a Risto Mejide que nunca se había arrepentido de intentar ayudar a los restaurantes que le requirieron su ayuda. Al publicista le confesó el significado de la pulsera que durante años ha lucido en su muñeca. «Lo entendí como una lección de vida», explicaba al recordar un episodio en Kenia durante un safari en el que le preguntó a un masai que pasaría si les salía un león. El hombre lo tranquilizó y le dijo que no pasaba nada «porque tengo la lanza y el cuchillo». «¿Y si no vinieses tú, si yo estuviese aquí solo?», le preguntó Chicote. «Si estás solo estás muerto», le espetó. «Se quitó la pulsera, me la dio y me dijo para que te acuerdes de que si estás solo, estás muerto», recordaba.

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