Javier Gutiérrez, el dulce momento de un actor que no olvida la dureza del oficio

Acaba de llevarse un Goya a su casa y estrena nueva película, «Campeones», interpretada por un grupo de jóvenes con diversidad funcional

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Redacción / La Voz

Javier Gutiérrez recoge en la actualidad los frutos de años de duro trabajo. Ahora vive su momento más dulce a nivel profesional, donde encadena en los últimos meses un éxito tras otro. Se llevó un Goya hace unos meses al mejor actor por su interpretación en El autor, un papel que asegura que le ha cambiado la vida. «Me he tenido que desnudar emocionalmente como nunca lo había hecho. A los espectadores les llama la atención el desnudo integral, sobre todo por ser el de un hombre, algo mucho menos habitual. Pero a mí lo que me ha cambiado es que para este papel he tenido que tocar determinadas teclas que son difíciles de afrontar», aseguraba poco después de recoger el galardón a La Voz. Además, no tiene más que buenas palabras para Manuel Martín Cuenca, al que califica como «el mejor dirigiendo actores por el aprecio que le tiene a la actuación y su forma artesanal de trabajar, ya te obliga a coger el papel de una manera distinta». El autor no ha venido más que ha culminar unos meses en los que todo han sido alegrías en el terreno profesional para Javier Gutiérrez. Primero con la serie Estoy vivo, una arriesgada apuesta de Globomedia que ha devuelto la gloria a La 1. Y lo ha hecho de una manera brutal, luchando jueves tras jueves contra uno de los productos más consolidados de la parrilla televisiva, Gran Hermano, al que terminó por erosionar de forma notable, consiguiendo superarlo en audiencia en numerosas ocasiones. «Es una buena noticia, primero para nosotros porque eso quiere decir que somos una competencia seria y creo que los programas tienen que terminar, hay un punto y final y Gran Hermano es un programa que a mí me podía interesar en una primera edición como fenómeno sociológico, pero que ha derivado en algo ya escatológico. Es bueno que haya series como Estoy Vivo que le haga dar un paso atrás», aseguraba hace unos meses en una entrevista a Formulatv.

Pero no solo esta serie le ha reportado grandes éxitos a Javier Gutiérrez. Tan solo unos meses después Movistar+ estrenaba Vergüenza, la segunda ficción propia de la plataforma online, en la que da vida a Jesús, un fotógrafo que a cada minuto protagoniza «situaciones bochornosas de las que ellos no son conscientes». La serie tiene su propia intrahistoria, ya que estuvo «siete años en el tintero» a la espera de que en alguna de las propuestas que hacían a las distintas cadenas, alguna aceptase. La oportunidad le llegó de la mano de Movistar+, que tras el éxito de la primera temporada, ya ha renovado por una segunda. 

Mira aquí el primer episodio completo de «Vergüenza»

La carrera de Javier Gutiérrez ha sido de fondo. Comenzó en el año 2000 de la mano de la compañía de teatro Animalario. Curtido en los escenarios teatrales, dio el salto al cine con un pequeño papel en El otro lado de la cama, en el 2002. También participó en Torrente 3 o Días de fútbol, entre otros. Pero la fama, al menos la televisiva, le llegó de la mano de un papel un tanto odioso, el del caradura de José Luis en Los Serrano, al que interpretó desde el 2005 hasta el 2008. Solo un año después comenzó a interpretar a uno de los personajes que más cariño le ha reportado del público, el fiel Sátur, en Águila Roja, al que dio vida durante 110 capítulos. Mientras hacía televisión (también ha interpretado a Francisco Franco en la miniserie de Telecinco Lo que escondían sus ojos), no ha dejado de lado el cine ni mucho menos el teatro. Participó en la película Un franco, 14 pesetas y en su segunda parte, 2 francos, 40 pesetas, pero también en La isla mínima, El desconocido y El olivo. Fue gracias a la película de Alberto Rodríguez, en la que se pone en la piel de un enigmático y oscuro policía, a la que ganó su primer Goya. En esta ocasión competía con un compañero de reparto, Raúl Arévalo, y los actores Luis Bermejo y Ricardo Darín. Javier Gutiérrez subió emocionado a recoger el premio. «Estoy al borde del colapso y además me he quedado afónico», aseguró.  En esa ocasión se acordó de todos los que «han confiado en mí desde que salí con 18 años de Ferrol, con muchísima ilusión con el sueño de convertirme en cómico y actor». Se lo dedicó a Alberto Rodríguez, «gracias por tu inmensa humanidad», le decía. También a Raúl Arévalo: «No puedo imaginar otro mejor compañero de viaje por esta isla, gracias por todo lo que hemos vivido, eres un director en ciernes y el actor, quizás con más presente y futuro de este país». Y el actor terminaba dedicandóselo «a sus chicas de oro: mi madre, mis hermanas y a una personita por la que vivo y respiro, mi hijo Mateo», terminaba. 

Y este año 2018, con El autor, los actores en liza para alzarse con el mejor Goya también eran muy fuertes: Antonio de la Torre, Andrés Gertrúdix y Javier Bardem. El galardón se lo llevó de nuevo Javier Gutiérrez, que besó emocionado a su madre, que lo acompañaba en el patio de butacas, ya una Concha Velasco exultante en el escenario, que no podía disimular su alegría. Volvió a decicárselo a «las mujeres de su vida» y a su hijo Mateo «que hoy está de cumpleaños». Javier Gutiérrez se acordaba de nuevo de la dureza de un oficio, el de cómico, el de actor, cuyos inicios para la mayoría no han sido fáciles. «Este oficio es muy hermoso, pero también es muy cruel. Quisiera dedicarle este premio a los compañeros y compañeras que no tienen el privilegio y la suerte, no solo de recoger premios, sino de que no suene el teléfono y no tengan la mínima oportunidad de demostrar su talento, ánimo compañero, va por vosotros», terminó su discurso. 

En Campeones, Javier Gutiérrez interpreta a un entrenador de baloncesto profesional que recala en un equipo de baloncesto muy especial. Marco llega con todo un cúmulo de problemas  y frustraciones que consigue recuperar las riendas de su vida al entrenar a un grupo de jóvenes con diversidad funcional. Sobre esta película, que llega a los cines el viernes 6 de abril, Javier Gutiérrez solo tiene buenas palabras. «El guión, trabajar con Javier Freser, trabajar con un grupo de personas que sabía que me iban a sorprender y sobre todo el reto porque como actor me apetecía salir de la zona de confort, que nunca me he instalado en la zona de confort, pero es de estas oportunidades que se brindan a uno y que dan ganas de enfrentarse a retos como este. La lección de vida, de entusiasmo, de vitalidad, el contagio de esa forma de entender el mundo que tienen ellos es tan poderosa que bueno, nos hemos convertido en un grupo de amigos que espero que perdure», aseguraba en declaraciones a Europa Press. Y el actor hace la mejor promoción posible para invitar al público a ver la película. Emocionado explicaba que «De lágrima en el ojo y de pellizco en el corazón, hay un thriller que ha hecho Javier Fresser de reacciones del público en los primeros visionados y me gustaría que lo viérais, es la mejor publicidad que se le puede hacer a la peli, es de carcajada, es de puchero, de gente ya mayor, adulta emocionándose con la reacción de los chicos y creo que tiene que ser así, es una peli muy hermosa y es una lección de vida».

Javier Gutiérrez: «No soy mejor actor por conseguir dos goyas, pero dan mucha felicidad»

Laura G. del Valle
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El asturiano lamenta que «El autor», el filme que ha dado un giro a su forma de actuar, se llevase solo dos cabezones

Un día antes de ganar el Goya a la mejor interpretación protagonista por su papel en El autor, Javier Gutiérrez (Luanco, 1971), le explicaba a La Voz que no quería saber nada de las quinielas que pronosticaban que se llevaría el que ya es su segundo cabezón -consiguió otro Goya en esta categoría en el 2014 por su papel de Juan Robles en La isla mínima-. «Me encantaría llevármelo, pero procuro no pensarlo mucho por la decepción que se puede llevar la gente que me quiere si no lo consigo», comentaba el viernes. Ahora, el luanqués ya no tiene lugar para las angustias. Aupado como el mejor actor del momento, y comparado con un grande como José Sacristán, a Gutiérrez no le preocupa lo que se le viene encima: «No debería cambiar nada porque no soy mejor actor ahora que antes». Eso sí, se confiesa más feliz. Y quizás más reivindicativo: «Lo de ayer [por el sábado] estuvo muy bien, pero la lucha por la igualdad no puede ser flor de un día, y me gustaría que los políticos tomaran ejemplo de lo que escucharon de boca de todos los que subimos al escenario».

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