El Everest, el basurero más alto del mundo

Las décadas de alpinismo comercial han convertido la montaña más alta del mundo en un auténtico vertedero


El Everest es el punto más alto del planeta. Ubicado en la cadena montañosa del Himalaya y con una altitud de 8,848 metros, más de 600 personas llegan a su cima cada año. Los primeros en conseguirlo fueron Edmund Hillary y Tenzing Norgay el 29 de mayo de 1953, por la ruta del collado Sur. Desde entonces, miles de personas han logrado la gesta de conquistar la meta.

El problema de toda la gente que ha conseguido coronar la cima radica en la cantidad de basura que se ha acumulado y que han provocado que una de las maravillas de la naturaleza esté cerca de convertirse en el basurero más alto del mundo.

Miles de turistas visitan cada año los campos base, mientras que durante la última temporada de escalada, 202 alpinistas ascendieron por la parte tibetana y otros 446 lo hicieron por la nepalí. Desde el año 2015, las autoridades de Tíbet reparten a cada escalador dos bolsas de basura con capacidad para ocho kilos y contemplan multas de 200 dólares por cada kilo de desperdicio no cubierto. 

Los propios escaladores admiten el esfuerzo que supone limpiar la montaña, que alcanza una altitud de 8.850 metros. Y ya no solo basura, la Asociación de Montañismo de Nepal ha alertado en varias ocasiones sobre las grandes cantidades de excrementos humanos que se congelan y no se descomponen sobre las laderas del Everest. Por un lado, alertan del problema de la contaminación que pueden generar y, por otro, del riesgo sanitario que puede provocar la acumulación de este tipo de restos.

Escaladores retiran 2,3 toneladas de heces humanas del Everest

J.P.

En total se han recuperado 8,2 toneladas de residuos

Los trabajos de limpieza iniciados en abril por las autoridades chinas en el monte Everest han permitido recuperar hasta ahora 8,5 toneladas de residuos, entre ellos 2,3 toneladas de heces humanas y una de equipos de alpinismo, según un primer balance hecho público por el diario oficial Global Times.

Un equipo de 30 personas ha llevado a cabo estos trabajos en la montaña, situada en la frontera entre Nepal y Tíbet.

Miles de turistas visitan cada año los campos base, mientras que durante la última temporada de escalada, 202 alpinistas ascendieron por la parte tibetana y otros 446 lo hicieron por la nepalí. Desde el año 2015, las autoridades de Tíbet reparten a cada escalador dos bolsas de basura con capacidad para ocho kilos y contemplan multas de 200 dólares por cada kilo de desperdicio no cubierto. Se planean instalar baños respetuosos con el medio ambiente y zonas para desperdicios.

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