«MasterChef»: La expulsión de Jon, el bajón de Víctor y la bronca a Toni

Tres fueron los protagonistas indiscutibles del último programa del talent show culinario, que está a punto de entrar ya en su recta final

La Voz de Galicia
2018/06/19 11:30 h.

El verano está a la vuelta de la esquina y las cadenas comienzan a apurar sus programas para poder terminarlos antes de que el tedio televisivo se instale en los meses de julio y agosto. En ese tiempo, aunque ahora cada vez las diferencias son menos, se aprovecha para emitir contenidos enfocados hacia el verano o para testar contenidos de cara al otoño, para ver cómo responde el público ante ellos. Así que MasterChef apura sus programas y está a punto de entrar ya en la recta final. De los 15 aspirantes que llegaron a las cocinas de MasterChef solo quedan siete, y el viernes serán ya uno menos, ya que La 1 ha decidido programar ración doble para esta semana.

En la primera, la de este lunes, hubo tres protagonistas indiscutibles: Jon, Víctor y Toni, aunque por motivos bien distintos. Tras nueve programas, Toni consiguió su ansiada capitanía. «Imagino este momento de ser capitán desde el primer programa. Nunca es tarde», aseguraba orgulloso. Pero nada salió como el pensaba. Contra todo pronóstico, y a pesar de presumir de ser un estratega al escoger a sus compañeros de equipo, Toni huyó de los arroces, con los que lleva salvándose desde el comienzo del programa y la prueba de exteriores terminó por convertirse en un auténtico desastre. Ni ejerció de capitán, ni coordinó a sus compañeros ni pudo evitar que le echasen una bronca más que merecida.

«No sabía cómo era y he creído pensar cómo era», intentaba excusarse el valenciano ante las feroces críticas de Jordi, que tras advertirle en varias ocasiones que lo estaba haciendo mal terminó por enfadarse al ver como Toni no le hacía ni caso e incluso le contestaba con sus míticas respuestas para todo. El momento más tenso llegó cuando el valenciano le llamó «comeorejas» a Jordi Cruz, que al oír tal apelativo su cara fue un auténtico poema.

Porque Toni, que parece que se cree gracioso, no lo es y va camino de convertirse en el concursante más odiado de esta edición de MasterChef. No por sus compañeros, hay que recordar que ese título ya se demostró hace unas semanas que pertenecía a Jon, pero sí por la audiencia y hasta un poco por los jueces, que a pesar de todo lo van salvando gracias a sus arroces. Muchos telespectadores lo dejaron claro en Twitter, un tanto perplejos de cómo el valenciano sigue aún dentro del programa debido a su escasa evolución.

 

Así que Marta, Jon, Víctor y Toni terminaron recalando en una prueba de eliminación que cada semana se complica más. Marta, una de las grandes favoritas para alzarse con la victoria, consiguió evitar el cocinado logrando pasar las pruebas que le impusieron los jueces que consistían en deshuesar un pollo sin cortarle la piel, limpiar un salmón, limpiar y sacar el coral a seis erizos de mar y limpiar dos espardeñas, todo en un tiempo estipulado. Así que Jon, Víctor y Toni tuvieron que verse las caras con los productos que habían limpiado antes. «Contabais con un joya de ingredientes, queríamos que os lucierais y no lo habéis hecho», les advertían los jueces al probar sus platos.

Toni consiguió salvarse una vez más gracias a lo único que parece que sabe cocinar, pero Víctor y Jon no consiguieron sacar adelante nada digno. Y finalmente el jurado eligió expulsar a Jon, que junto a Ramón, que abandonó el programa entre lágrimas hace ya semanas, era uno de los concursantes que ya se habían presentado en otras ocasiones a los cstings demostrando que el que persevera siempre obtiene resultados. El vasco se marchó entre lágrimas pero orgulloso de hasta donde había llegado, aunque siempre ha estado rodeado de cierta polémica.

Pero aún faltaba por aparecer el tercer protagonista de la noche, Víctor, que pese a salvarse in extremis, subía al balcón con sus compañeros y Sofía (su alcaldesa), completamente roto. «Llega un momento que pesa mucho. Tengo que ser muy creativo porque yo sí que no me la puedo jugar. Yo he dejado toda mi vida por ser cocinero. Muchos de mis compañeros no. Me he mareado un poco por la tensión. Es que para mí esto es mi vida», aseguraba entre lágrimas.

Porque Víctor explotó ayer tras enfrentarse en nueve ocasiones (todas las que ha habido) a las pruebas de expulsión. Comienza a considerarse gafe, porque en todas las pruebas de exteriores en las que ha estado, sea con el equipo que sea, siempre ha terminado jugándose la vida en las cocinas. Y al final le ha pasado factura a nivel psicológico, al ver que pese a luchar con todas sus fuerzas, finalmente siempre está en la cuerda floja.

 

MasterChef se coronó de nuevo como líder absoluto de la noche frente a un Supervivientes alargado hasta el extremo con un nuevo debate para ajustar cuentas. El programa de cocina congregó a más de 2.533.000 de telespectadores, un 19,8 %, mientras que Telecinco tuvo que conformarse con 1.827.000 de personas, con un 13,2 % de cuota de pantalla, prácticamente empatando con Allí Abajo en Antena 3 ( 2.032.000 de público y 13,2 %).

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