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Barack Obama pidió matrimonio a otra mujer antes que a Michelle

Una nueva biografía repasa algunos de los capítulos más desconocidos de la vida del expresidente de EE.UU., quien llegó a considerar ser homosexual

Barack Obama vuelve al ojo del huracán tras hacerse pública una biografía escrita por David J. Garrow que ha sacado a la luz algunos detalles hasta ahora totalmente desconocidos sobre la vida del expresidente de Estados Unidos.

J. Garrow, colaborador habitual de The New York Times o del Washington Post y ganador de un premio Pullitzer por la publicación de la biografía de Martin Luther King Jr., ha desvelado en su trabajo Rising Star: The Making of Barack Obama la identidad de la que probablemente fue el primer amor del presidente. Obama mantuvo una relación con Sheila Miyoshi Jager, una joven de origen holandés y japonés a la que conoció durante su etapa universitaria y que ha colaborado con el autor de la biografía en todo momento.

«En el invierno de 1986, cuando fuimos a visitar a mis padres, Barack Obama me pidió matrimonio», asegura Sheila para después reconocer que la idea no gustó demasiado a la familia de la joven, que por aquel entonces solo tenía 23 años y que decidió declinar la propuesta con un «todavía no» que mantuvo a la pareja unida durante algún tiempo más.

Fue la ambición política lo que acabó terminando con la relación de Obama y Miyoshi, una ambición de la que Garrow también da cuenta en el libro, en el que deja constancia de que ya en su época juvenil Obama mostraba aspiraciones de llegar a ser alguien en la escena política americana. «Se convirtió en alguien muy ambicioso de pronto. Recuerdo claramente cuando ocurrió esa transformación. Llevábamos cosa de un año juntos y ya tenía en su punto de mira convertirse en presidente», asegura Sheila en la biografía. 

Además, en otro de los capítulos del libro, Sheila llega a asegurar que Obama tenía la idea de que para conseguir ser presidente «debía ofrecer una identidad plenamente afroamericana», por lo que mantener una relación con una mujer que no fuera negra le perjudicaba en sus aspiraciones políticas.

Años más tarde, Michelle llegó a la vida de Obama cambiándolo todo radicalmente. Jager continuó con sus estudios y siguió manteniendo un contacto esporádico con su expareja a través de cartas. Echando la vista hacia atrás, Sheila recuerda que por aquel entonces, el que años más tarde se convertiría en el hombre más poderoso del planeta, «mostraba una profunda necesidad de ser amado y admirado». 

Se planteó su sexualidad

Otro de los capítulos de la biografía asegura que Barack Obama se planteó ser homosexual de joven. Según Garrow, Obama mantuvo una estrechísima relación con Lawrence Goldyn, un profesor asistente del Occidental College declarado abiertamente homosexual que «causó un gran impacto» en el expresidente.

«En su primer año en la universidad fue una de las personas abiertamente gay que conocía con quien Obama desarrolló más tarde una amistad que iba más allá del aula. Casi un cuarto de siglo más tarde, preguntado sobre su comprensión acerca de la homosexualidad, Obama afirma con entusiasmo que era su profesor favorito», recoge Garrow en la biografía, donde además asegura que años más tarde Obama demostró no tener ningún temor a ser asociado a él en el aspecto social. «Tres años más tarde, Obama escribió a su primera novia de verdad que había considerado ser homosexual, pero en última instancia había decidido que una relación del mismo sexo sería menos desafiante y exigente que desarrollar una con el sexo opuesto».

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