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¿Somos felices los españoles?

Aunque es común asociar el buen clima y las horas de ocio a la felicidad, la ONU no sitúa a España entre los países más dichosos del mundo

Desde que el Informe Mundial de la Felicidad salió a la luz por primera vez, en el 2012, no ha dejado de generar una gran controversia. El estudio, elaborado por Naciones Unidas, acaba de publicarse por quinto año consecutivo, coincidiendo con el Día Mundial de la Felicidad (hoy, 20 de marzo), y ha vuelto a revelar que los países más felices del mundo son, por goleada, los nórdicos. 

Según la ONU, el nuevo país más feliz del mundo es Noruega, europeo pero no miembro de la UE, y que desbanca así a Dinamarca, que durante varios años lideró el ránking. El resto de países que se sitúan entre los diez primeros de la lista son Islandia, Suiza, Finlandia, Holanda, Canadá, Nueva Zelanda, Australia y Suecia.

El estudio resulta siempre chocante si tenemos en cuenta que los nórdicos no son precisamente los países con mejor clima ni mayor número de horas de sol ni tampoco tienen la fama de ser los más ociosos, todos ellos factores que suelen relacionarse con una vida feliz.

España, aunque se encuentra en el puesto 34 (de 155) de la lista de países más felices del mundo -escalando tres puestos con respecto al año pasado-, no figura entre los más felices de la Unión Europea. Así, otros miembros de los Veintiocho como Austria (13.º lugar), Irlanda (15.º), Alemania (16.º), Bélgica (17.º), Luxemburgo (18.º), Reino Unido (19.º), Malta (27.º) y Francia (31.º) registran un índice más elevado de felicidad. 

Pero, ¿en qué parámetros se basa Naciones Unidas para medir la felicidad de un país? El organismo internacional contempla seis factores principales: el PIB per cápita, el apoyo social, la esperanza de vida, la libertad para tomar decisiones en la vida, la generosidad y las percepciones sobre la corrupción.

El trabajo de elaborar un informe para reflejar la felicidad de los habitantes de un país tiene una explicación. Y es que la intención de la ONU es conseguir que los gobiernos mundiales midan, discutan, analicen y, en definitiva, cuiden estos parámetros para mejorar la dicha de sus habitantes.

Un cambio relevante es el experimentado por Estados Unidos, que ha perdido un puesto (14.º) debido a la desigualdad, la desconfianza y la corrupción, además de las medidas impulsadas por la administración Trump que podrían empeorar la situación del país, según señaló el director de la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible y asesor del secretario general de la ONU, Jeffrey Sachs, en una entrevista.

En la misma intervención, Sachs subrayó la importancia de que los gobiernos sigan el ejemplo de países como los Emiratos Árabes Unidos, que cuentan con su propio Ministerio de la Felicidad.

En el polo opuesto se encuentran los países del África Subsahariana, además de Siria (152.º), Yemen (146.º) y Haití (145º.). En el último lugar figura la República Centroafricana, precedida por Burundi (154º.) y Tanzania (153º.).

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