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La guía de la felicidad de una joven que murió de cáncer

Jess Fairclough, de solo 18 años, escribió una conmovedora lista de las cosas más importantes en sus últimos días de vida

Valorar lo positivo de la vida no es fácil. Nuestro día a día nos demuestra que muchas personas no son capaces en absoluto de ver el lado bueno de las cosas. Y, muchas de ellas, no se percatan del error que ello supone hasta que es demasiado tarde.

La británica Jess Fairclough, de solo 18 años, apenas tuvo tiempo para disfrutar de los placeres de la vida. En el 2014, fue diagnosticada de una extraña forma de cáncer pero, a finales del 2015, el tumor se le extendió a la médula ósea y los médicos informaron a sus padres de que solo le quedaban unos días de vida.

En ese estrecho margen de tiempo la adolescente decidió plasmar por escrito, en una lista, cuáles eran «las cosas más importantes» en ese momento, una conmovedora guía para la felicidad para sus últimos días con una serie de cosas que quería hacer.

Pero, a diferencia de lo que muchos podrían pensar, Jess no veía que el modo de alcanzar la felicidad estuviese en las grandes hazañas, sino en las pequeñas cosas, como estar con la familia y amigos, dar más importancia a las cosas buenas que a las malas, completar su diario y «ser tan buena con los demás como sea posible».

Una conmovedora y pequeña lista, que ocupa apenas una página de libreta, que ha inspirado a su familia y amigos para hacer una campaña de búsqueda de fondos para una asociación de caridad contra el cáncer en la página JustGiving después de su funeral, al que acudieron más de 600 personas.

A la adolescente se le había diagnosticado de rabdomiosarcoma y, a pesar de que solamente le quedaban unos meses de vida, sus padres decidieron no contárselo, de modo que vivió en una «actitud mental positiva», según su amiga Liz Taylor.

Jess era una chica creativa, según afirman sus amigos. Le encantaba escribir, leer e incluso componía canciones. «Una de ellas se llamaba Alder Hey Blues, un tema que nos hizo cantar a todos», dice Liz.

«No era consciente de que su cáncer era terminal cuando se lo diagnosticaron por primera vez. Cuando volvió, solamente tenía siete días. Murió en los brazos de su padre y de su madre», afirmó en el Daily Mail.

Fue en ese momento cuando que escribió cuáles eran las cosas más importantes de la vida. Una lista que enseñó a su madre y que esta, después del triste fallecimiento, subió al Facebook para recordarle a todo el mundo que siempre hay que seguir intentándolo y tratar de ser felices.

«Normalmente te olvidas de lo corta que es la vida», afirma su mejor amiga en el Daily Mirror. «El legado de Jess es que lo recordemos».

Esta es una transcripción de la lista que escribió Jess Fairclough

«Las cosas más importantes ahora mismo:

-Estar con la familia y los amigos.

-Completar mi diario y recogerlo todo con vídeos y fotografías.

-Compensar las cosas malas con las buenas.

-Leer y escuchar y hablar y escribir y dibujar y componer música.

Estas cosas son las necesarias para ser feliz y creo que eso es el secreto de la vida: ser feliz y hacer cosas y ser tan buena con los demás como sea posible.»

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