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La adepta al pastafarismo que logró llevar un colador de pasta en su foto del carné de conducir

Lindsay Miller, de Massachusetts, aprovechó que la regulación del Estado permite cubrir la cabeza en las imágenes oficiales por motivos religiosos

El Monstruo del Espagueti Volador es el único dios verdadero y Lindsay Miller lo sabe. La chica, de la localidad de Lowell, Massachusetts, ya se ha ganado el derecho de tener un lugar en la galería de la fama del pastafarismo por un gesto tan pequeño como relevante. Ha logrado llevar puesto, en la fotografía de su carnet de conducir, un colador de pasta en la cabeza, símbolo de esta religión paródica.

El registro de vehículos de motor de Massachusetts no permite a nadie llevar ningún tipo de sombrero en la cabeza en la fotografía oficial. Pero hay un resquicio en la ley que Miller ha aprovechado. La excepción: se podrá cubrir la cabeza únicamente por razones religiosas.

Así que Lindsay Miller reclamó sus derechos. Porque ella es una pastafarista convencida, una de esas tantas personas «tocadas por el apéndice tallarinesco» del Monstruo del Espagueti Volador. Y los miembros de la Iglesia de ese ser invisible e indetectable que creó el Universo después de una borrachera tienen por costumbre cubrir su cabeza con un colador de pasta.

En un principio, la oficina de tráfico de Massachusetts desestimó su petición porque no la veía más que como una de tantas bromas absurdas que tienen como objetivo a los organismos oficiales. Pero Miller no estaba de broma con respecto a su fe. Dolida en todo su orgullo tallarinesco e incrédula al ver cómo la sociedad daba la espalda al dios verdadero del pastafarismo, siguió dando guerra. Llegó a lograr que la asociación Humanista Americana llenara una apelación para apoyarlos tanto a ella como a su colador.

Así fue como, finalmente, el registro de vehículos de motor aceptó finalmente su solicitud. «Aunque no creo que el Gobierno se deba involucrar en temas de religión, realmente espero que la decisión aliente a mis compañeros pastafaris ateos a expresarse como yo lo he hecho», confesó Miller después de conseguir para el Monstruo del Espagueti Volador el respeto que se merece.

Un ciudadano austríaco ya lo hizo antes que Miller

No es la primera de todo el mundo, ya que tanto en Austria como en la República Checa ha habido casos anteriores de ciudadanos que lograron aparecer con el símbolo de la única fe verdadera, el pastafarismo, en el permiso de conducir o en el carné de identidad. En esos países también se utilizó el pretexto de la confesión religiosa.

La única religión verdadera

Todavía hay muchos incrédulos que no consideran al pastafarismo más que como una broma. Pero, en una religión se mezclan los espaguetis con albóndigas, los piratas y los «Realmente preferiría que no...» en vez de los rígidos mandamientos, ¿qué es lo que podría fallar?

El pastafarismo cree que una única entidad, el Monstruo del Espagueti Volador, un ser invisible que creó todo lo que conocemos cuando estaba borracho (de ahí sus imperfecciones), guía a los seres humanos a través de sus inefables «apéndices tallarinescos». Nadie lo ha visto, pero en un momento dado de su historia, este dios entregó al capitán pirata Mosey y a Bobby Henderson una lista de los «Realmente preferiría que no...» en el monte Salsa, con unas recomendaciones de vida para todos sus seguidores, que responden al nombre de pastafaris.

Imagen:La entrega de la tabla de los «Realmente preferiría que no» al capitán pirata Mosey

Los adeptos de la fe del pastafarismo se visten, para honrar al Monstruo del Espagueti Volador, como piratas, ya que los pobladores de los mares son «seres absolutamente divinos» que ayudan al buen desarrollo del mundo. ¿No os lo creéis? Las cifras no engañan. La disminución de los piratas desde el año 1820 coincide con el aumento en la temperatura global. ¿Casualidad? Está claro que no. Todos los días 19 de septiembre los pastafaris honran la figura de los canallas marinos en el famoso Día Internacional de Hablar como los piratas.

La creación del hombre por el Monstruo del Espagueti Volador

El origen del pastafarismo

Muchos se preguntarán de dónde viene la idea de semejante religión. Pues, aunque tiene cientos de años según sus seguidores, el primer vestigio escrito data del año 2005. Se trata de una carta de un licenciado en física en la Universidad Estatal de Oregón, Bobby Henderson que, harto de la falta de separación entre la Iglesia y el Estado que obligaba a enseñar en los colegios la teoría pseudocientífica del diseño inteligente y la de la evolución en igualdad de condiciones, afirmó que él creía en una deidad creadora sobrenatural que era como una enorme bola de espagueti con albóndigas, la base del pastafarismo.

De esta forma, parodiaba al concepto del diseño inteligente y pedía que, del mismo modo que había que considerar esa teoría pseudocientífica en las aulas, se tuviese en cuenta también su fe.

Muchos grupos contrarios a la presencia de la Religión en la educación se hicieron eco inmediatamente de esta carta y se declararon seguidores incondicionales del pastafarismo. El movimiento llegó a expandirse por el mundo entero y a evolucionar en sus creencias y teorías, todas ellas críticas de algunas falacias lógicas. Los argumentos ontológicos del pastafarismo demostraban que, efectivamente, el Monstruo del Espagueti Volador existía, era todopoderoso e, indudablemente, el único Dios verdadero.

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