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La guía definitiva del buen froilanista

El partido que defiende el reinado en Galicia de «Froilán III, lexítimo heredeiro»

Son «xente de ben, non perroflautas nin republicanos». El nuevo Carlismo. Con cruz de Borgoña en su enseña. ¿Y qué reclaman? Pues «o inalienábel direito ao trono do Histórico Reino da Galiza pra Don Felipe Juan Froilán de todos los Santos de Marichalar y Borbón y cuenta nueva». Es el Partido Froilanista (PF).

Su reconquista del Reino no obedece a estrategias de cuña invertida ni farrapos de gaita. El poder está en las redes. Échense a temblar los «felipesextistas», pues son el enemigo a batir.

Poco ha trascendido del germen de tal movimiento, pero están bien organizados y, ojo, son muy, pero que muy patriotas. Disponen, ahí es nada, de 15 Comandancias e «innúmerais» Capitanías. Se dejaron ver por las calles de Compostela al día siguiente de que el Pleno de Congreso debatiese y votase el proyecto de ley que regulaba la abdicación de Juan Carlos I. ¡En favor de su hijo Felipe! Aldraxe.

En respuesta, los froilanistas, con un calculado golpe de efecto, fundaron el partido el 2 de junio del 2014, justo tras el anuncio de la jubilación del monarca.

Con esas intenciones soberanistas que en nada beneficiaban al hijo de la infanta Elena y duquesa de Lugo, el ansiado Froilán III se quedaba en órsay. Y eso que su aspiración al trono galaico -aunque el propio Froilán lo desconociese- estaba tocada por la mano de la Providencia, como bien defiende el partido: «Foi elexido conxuntamente por Deus, po-lo povo galego e po-lo contumaz cromosoma 21 dos Habsburgo como aquel chamado a rexir o futuro deste povo». Y Lugo, su capital. Que se come de maravilla.

Suenan todavía los ecos, desde Fisterra hasta Os Ancares, desde Ortegal a Valdeorras, de aquel «Froilán Terceiro, lexítimo heredeiro». Bajo su corona florecerían las destronadas antiguas capitales de Galicia a las que se le suman las Comandancias de O Berzo y Návia-Eu; el Principado de Begonte; los ducados de Noos y Seseña y el Vi-reinato do Caribe, para darle un poco de salsa al imperio. De eso Froilán sabe un rato. Se curtió con solo 15 años como relaciones públicas en la discoteca Joy Eslava de Madrid, renunciado a cualquier tipo de compensación económica. Un gesto que lo acerca a la ciudadanía. Como también lo hace su currículum académico. En un país que lidera el abandono escolar, Froilán, con dos cursos repetidos en la ESO, se postula como un referente para los malos estudiantes.

La rebeldía es otra de sus virtudes. El primogénito de la infanta Elena y Jaime de Marichalar no rinde pleitesía. A nadie. Ni siquiera a su tío. Y no ocultó su hastío el día de la coranación de Felipe VI y su consorte, Letizia. La imagen de esa jornada fue la de Froilán en el Palacio Real, con el gesto torcido y más preocupado de otear la plaza de Oriente que de la ceremonia monárquica mientras conversaba por teléfono. Claro que ya apuntaba maneras cuando en la boda de los entonces Príncipes de Asturias se lio a patadas con su prima Victoria López de Quesada y Borbón Dos Sicilias. Algo se debía de oler el infante con ese maridaje...

Inconformista por naturaleza, el Borbón tuvo también sus más y sus menos con la prensa, gremio al que dedicó peinetas a dos manos cuando caminaba acompañado de su abuela Sofía y su hermana Victoria Federica que, por cierto, es la segunda baza que juega el PF en caso de que el mozo le salga rana: «Se non cumpre a espectativa e desaproveita a oportunidade histórica que se lle ofereze no Reino de Galiza, este partido pasará a volver-se Anti-Froilanista ou Federiquista, provando fortuna apoiando á sua irmá pequena que parece unha persoa ben sensata».

Objeto de su ira fue también otro de sus primos, Pablo Urdangarín, al que le arreó un cabezazo y amenazó con un pincho moruno en Palma de Mallorca. Y eso que las armas no son lo suyo, a tenor del tiro que se pegó en el pie izquierdo de forma accidental cuando manejaba una escopeta en Soria, lo que llevó a su padre a comparecer ante la Guardia Civil.

El último encontronazo extramuros ocupó titulares en todo el mundo. El pasado mes de mayo, Froilán se las tuvo con uno de los tutores de un grupo de alumnos y con un niño de origen asiático que lo recriminó por haberse colado en una cola del parque de atracciones de Madrid: «Tú cállate, puto chino», le espetó. No le daba la gana de esperar, ¿y?

Lo que no sabían es que estaban ante Froilán III, Rei da Galiza.

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